Cómo Cultivar Papas

Cómo Cultivar Papas

Es increíble la cantidad -y diversidad- de platos que se pueden crear a partir de este humilde tubérculo. Todos los días encuentro al menos una receta que contiene papa en alguna forma: horneada, en puré, en rodajas, fritas, cocida, en cuadritos… la lista es tan larga como amplia es la imaginación humana.

Sólo hasta el 2017, cuatro años después de empezar mi huerta, me animé a incluir papas en el menú porque tenía la idea en mi cabeza de que necesitaban mucho espacio para producir una cantidad apreciable, cosa que puede ser parcialmente cierta pero al intentarlo por primera vez me di cuenta que el espacio no es un factor condicionante. De nuevo, solo la imaginación es el límite.

Decidí entonces cultivarlas y lo único que pude lamentar fue ¡no haber empezado antes!

Las papas se pueden dar casi que en todas las regiones en este planeta y en todos los climas, sin embargo, es preferible un clima templado, puede ser ligeramente frío. Lo importante es que la temperatura del suelo se mantenga entre los 25°C en promedio. Si vives en un clima cálido y quieres intentarlo, puede que haya una posibilidad de lograrlo si se cultiva en una maceta y ésta se acondiciona para mantener la temperatura del sustrato dentro de los niveles que a la papa le gusta.

Siembra

La leyenda dice que las papas pueden crecer a partir de semillas pero ni se desgasten, para producir papas, sólo se necesitan… papas. ¿No les ha pasado alguna vez, que se les olvida que tienen unas cuantas papas escondidas en la alacena y cuando finalmente las encuentran, éstas ya tienen pequeñas raíces y hasta tallos? Bien, siempre y cuando los tallos no hayan crecido demasiado, ésas son las papas perfectas para sembrar en algún lugar de la huerta donde el suelo sea fértil y el sol brille todo el día. Si las papas aún no tienen los tallitos, no se pueden sembrar, simplemente se pudren.

Si vives en una región en donde se presenten las estaciones (en el hemisferio Norte o sur), espera a que se derrita la nieve y el suelo se descongele, y cubre el terreno con un plástico negro para que se caliente. Mi fecha de última helada es la segunda semana de mayo, y generalmente es el tiempo que escojo para sembrarlas.

La mejor forma de hacerlo es hacer una trinchera en el terreno, de aproximadamente unos 10 cm de profundidad. Las papas se colocan en la trinchera, separadas unos 15cm la una de la otra. Se cubren con tierra y se riega regularmente, tratando de que el suelo permanezca húmedo pero no encharcado. Luego de un par de semanas se pueden apreciar los primeros brotes de hojas emergiendo.

Crecimiento

Hay algo muy pero MUY IMPORTANTE acerca de las papas, algo tan importante que no sé todavía como enfatizarlo lo suficientemente para que quede claro: Hay que IMPEDIR a toda costa que a los tubérculos reciban luz solar. La recomendación parecería demasiado obvia puesto que las papas crecen enterradas en el suelo, pero nunca sobra decirlo puesto que puede suceder, a alguna se le puede ocurrir salir a aventurar en el mundo exterior y se deja dar el sol.

El problema con el sol en las papas es que las pone verdes y desarrollan una toxina bastante peligrosa para la salud. La mejor forma de evitar este incidente es acolchar la base de las plantas con suficiente compost, hojas secas o simplemente con tierra adicional, mejor dicho, lo que sea con tal de mantener los tubérculos cubiertos y alejados del sol.

Yo no me he preocupado por ahora de fertilizar las plantas, sólo me aseguro de sembrarlas con suficiente tierra nutrida o compost, el resto, corre por cuenta de las mismas plantas y su hermoso proceso de fotosíntesis.

Cosecha

La aparición de flores en la planta es el indicio más claro de que los tubérculos ya se están formando debajo de la tierra. Se puede explorar un poco si apartamos la tierra y literalmente enterramos las manos en el suelo para encontrar pequeñas papas que podemos utilizar para rostizar o hacer ensaladas. Pero a mí me gusta esperar hasta el final para darles chance de crecer tan grandes como puedan. Para esto, simplemente dejo las plantas crecer en paz, y desarrollarse hasta que ellas mismas empiecen a desvanecerse y morir. Bueeeenoo… poniéndolo en estos términos suena más bien triste, pero en realidad es el momento de la gloria. Trinche en mano, apartamos cuidadosamente la tierra de la base de las plantas y desenterramos esos tesoros almidonados que los Incas nos heredaron y que esperamos ansiosamente durante dos o tres meses para disfrutar.

Mi recomendación es utilizar solamente las manos, en lo posible, para no estropear las papas. No hay sensación más linda que esculcar en la tierra y encontrar papas aquí y allá y maravillarse del tamaño que cada una puede desarrollar… nada más bello. Mi hijo y yo las ordenamos por tamaño y competimos a ver quién encuentra la más grande.

Una vez se sacan de la tierra, se dejan secar a la sombra sobre un cartón o una superficie seca durante un par de horas. Finalmente, se ponen con cuidado en un canasto o un recipiente bien aireado y se almacenan en un sitio oscuro y seco para su posterior uso en la cocina. Las papas pueden durar hasta 3 o 4 meses y también se pueden escoger algunas de tamaño mediano (no más grandes que una bola de golf) para re-plantar y producir la siguiente cosecha.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *