Cómo Cultivar Espárragos

Cómo Cultivar Espárragos

No les parece que entre más “fina” sea la comida, más fea es? o por lo menos esa es mi impresión y los espárragos son el mejor ejemplo que puedo dar. Cuando uno los ve en el plato no parecen muy apetitosos pero al probarlos, nos los queremos comer todos!.

No estoy muy segura de cómo funciona el cultivo de los espárragos en la zona Tórrida del planeta, es decir en Colombia y demás países tropicales, es por eso que las instrucciones que presento a continuación aplican para las Zonas Templadas del Norte (Estados Unidos, Canadá, Europa, etc) y la Zona Templada del Sur (Argentina, Chile, Sudáfrica o Australia de pronto), es decir,  zonas en las que, con más o menos intensidad, se presenten las estaciones… así que aquí vamos.

La característica más llamativa de los espárragos, y quizá la más ventajosa es que es perenne, es decir, no mueren con el invierno y una vez plantadas, producirán durante la primavera y principios de verano por los siguientes 20 años. Precísamente por esta razón se debe escoger un sitio soleado y rico en nutrientes para plantarlos, porque ese será su hogar por muuucho tiempo!.

Siembra

Hay dos métodos para sembrar espárragos: semillas y coronas.

Semillas: Sembrar espárragos desde semillas es el método menos costoso pero al mismo tiempo el más complicado. Tengo que admitir que aún no lo he logrado pero lo seguiré intentando porque soy terca y lo último que se pierde es la esperanza.

Lo primero que hay que hacer es poner a remojar las semillas por 48 horas para que la cubierta de las mismas se ablande. Mientras tanto, se prepara un semillero con tierra y abono para ponerlas a germinar en casa.  Una vez germinen se deben cuidar lo suficiente hasta que la temperatura en la huerta haya superado los 10C y el peligro de heladas haya desaparecido.

Coronas: Las coronas pueden ser un poco costosas en comparación a las semillas pero la gran ventaja es que vienen listas de una vez para ser sembradas y empezar a producir, pero los espárragos que emergen en esa primera “cosecha” aún no están listos para el consumo, así que es mejor simplemente dejarlos crecer y esperar hasta el año siguiente.

Las coronas en realidad son raíces de una planta de espárragos madura que ha sido dividida para generar otras plantas nuevas. Las tiendas especializadas en jardinería las venden en paquetes de 4, 8 o 12 coronas y generalmente tienen al menos dos años de edad, lo que las hace aún más atractivas porque no hay que esperar tanto para la primera cosecha real, es decir, la que sí se puede comer.

Una vez las coronas estén en casa, es necesario lavarlas (la mayoría de las veces las raíces vienen con una pelusa, pero no se asusten que no es que estén enfermas, simplemente es un moho que se produce por la humedad del empaque pero no compromete la integridad de la planta) y sumergirlas en agua hasta la mitad para mantenerlas hidratadas mientras se prepara el sitio en donde se van a sembrar definitivamente.

Con cualquiera de los dos métodos, semillas o coronas, el sitio en donde se van a plantar los espárragos debe ser totalmente soleado, bien nutrido de compost y por supuesto, con un suelo bien drenado.

Crecimiento y cosecha

Una vez plantados, se debe esperar al menos dos años en caso de empezar desde semillas, o un año si se empieza con las coronas, para cosechar y comer.

Cuando la nieve empiece a derretirse y la primavera empieza, es bueno aplicar una buena capa de compost bien nutrido o fertilizante para alimentar las raíces que para esa época ya se han preparado para despertar de la hibernación. Una vez las espigas empiezan a emerger sólo es cuestión de esperar un par de días para que crezcan por lo menos unos 15 centímetros de alto, y…. Ta-ra! Cosecha!!. Se deben cortar en toda la base con un cuchillo bien afilado y si no se van a consumir en ese preciso instante, se pueden guardar en la nevera o ponerlos en un vaso con agua pero es preferible no esperar mucho para prepararlos o se corre el riesgo de que se dañen.

Cosecharlos frecuentemente aumenta la producción así que no hay necesidad de ponerse tímidos. La cosecha dura toda la primavera y comienzo del verano. El final de la cosecha llega cuando las espigas que siguen saliendo no superan el grosor de un lápiz. Ese es el mejor momento para que las plantas descansen y le den rienda suelta a su follaje.

Hibernación

Cuando los espárragos se desarrollan a plenitud pueden llegar a medir dos metros y desarrollan un follaje abundante, delicado y elegante que a su vez ayuda a producir energía suficiente para que la raíz pueda soportar el invierno. Antes de que llegue la primera helada, las plantas se cortan a la altura del suelo y se pone nuevamente compost y una capa de hojas secas que le servirán de aislamiento y protección contra el frío.



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