Cómo Cultivar Soya (Edamame)

Cómo Cultivar Soya (Edamame)

Hoy en día la soya se cultiva masivamente como si el mundo se fuera a acabar. La agroindustria la ha convertido en un monocultivo tan extenso y tecnificado que a veces ni parece que fuera una planta la que se estuviera cultivando sino una mina que se estuviera explotando… y es una pena porque esto le quita el espíritu de la vida a esta planta y la define como un simple producto de consumo.

La soya es una leguminosa y le gusta mucho el clima cálido. Tengo la fortuna de que los veranos aquí duran lo suficiente para verla crecer hasta la madurez. Aunque se parece mucho a la arveja las condiciones climáticas de ambas son muy diferentes. La soya no se da bien en climas demasiado fríos como los que le gustan a sus primas pero le va muy bien en los templados y cálidos. En lo que sí se parecen es en que no requieren demasiados cuidados, ni podas, ni demasiado fertilizante y gratamente ponen en el suelo más de lo que quitan.

Siembra

Dos semanas antes de sembrar siempre cubro el suelo con plástico negro para empezar a calentar el suelo y tenerlo listo para sembrar las semillas al mismo tiempo que siembro las de habichuela, al final de la primavera. Éstas no deberían tardar más de dos semanas en germinar pero todo depende de la temperatura del suelo,  si está muy frío tardarán más tiempo, es por eso que el plástico es tan importante para mí.

Crecimiento

Algo que sí es molesto del crecimiento de la soya son las babosas a quienes les encanta comerse las plántulas recién germinadas, así que hay que tener cuidado con ellas. Yo trato de rodearlas con cáscara de huevo molidas y papel aluminio alrededor de la base de las mismas para espantar a las babosas. Esto ayuda pero lo más efectivo es revisarlas diariamente y retirar las que se atrevan a acercarse.

Si tienen tiempo libre un día de estos observen las hojas de estas plantas en varios momentos del día, cuando el sol ha cambiado de posición y verán cómo las hojas de las plantas de soya y habichuela lo siguen para donde quiera que él se mueva. Es quizá la cosa más simple y al mismo tiempo, la más hermosa que uno pueda ver en la vida.

Luego de un mes y medio de crecimiento, las plantas empezarán a producir las diminutas flores que producirán las vainas. Cuando digo, diminutas… quiero decir, microscópicas, así que no se asusten si no ven flores a simple vista, ellas existen, sólo que no son tan visajosas como las de las primas arvejas o habichuelas, en su momento darán fruto.

Cosecha

Cuando las vainas emergen de la flor, son bastante pequeñas y más bien planas pero con el tiempo van alargándose y los granitos (que son la razón de tanto alboroto) irán creciendo hasta hacerse visibles. Durante este periodo es importante mantener las plantas bien regadas con agua para mantenerlas hidratadas.

Generalmente cada vaina contiene tres o máximo cuatro granos y sabremos que están listos cuando han crecido lo suficiente y se sienten duros al tacto. Si el objetivo es consumirlas como edamame, se debe recoger cuando las plantas y las vainas aún están verdes. De lo contrario se pueden dejar hasta que se sequen para guardarlos como semillas o utilizarlas en otro tipo de recetas.

Cuando yo las recojo, generalmente las guardo en la nevera con la cáscara para mantenerlas frescas y una vez las necesito lo único que tengo que hacer es cocinarlas en agua con sal y voilà! Listas para las ensaladas o currys… o para comerlas solitas como merienda! quién necesita dulces cuando tienes edamame!



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