Cómo Cultivar Berenjenas

Cómo Cultivar Berenjenas

Las berenjenas son ese tipo de vegetales que nosotros los latinos, o al menos el colombiano promedio como yo, no tenemos ni la más remota idea de cómo cocinar o cómo comérnoslas. Aunque para mi humilde tradición gastronómica son un ‘bicho’ raro, el cambio de país me ha llevado a descubrir las bondades de este incomprendido vegetal e incluirlo en mi cocina.

Las berenjenas pertenecen a la misma familia de los tomates pero se parecen más a los pimentones en su crecimiento, incluso las flores son bastante parecidas al igual que su necesidad de calor consistente para desarrollarse en todo su esplendor.

Siembra

Las berenjenas son de clima cálido y toman bastante tiempo en crecer y madurarse por lo que, si vivimos en la tierra de las estaciones y los inviernos con nieve, debemos poner a germinar las semillas bajo luces de germinación cuando aún hay nieve en el horizonte, a final de enero y comienzo de febrero. Yo generalmente las pongo a germinar con las uchuvas y los pimentones, y para mi propia sorpresa las berenjenas germinan primero, siempre y cuando el nivel de humedad sea constante y la temperatura se mantenga por encima de los 18°C. Las semillas pueden tardar entre dos o tres semanas para germinar así que no hay que perder la paciencia.

Crecimiento

Su crecimiento es lento pero no es de preocuparse. Antes del trasplante, se debe acondicionar el espacio en la huerta o en la maceta con abundante compost y asegurarse que ese espacio reciba al menos 12 de luz diaria constantemente.

Las flores se auto-polinizan pero aun así necesitan movimiento para sacudir el polen de los estambres y hacerlo caer en el receptáculo. No es nada que un poco de viento veraniego no resuelva pero si ese no es el caso, un golpecito suave en las flores será suficiente.

Además de regarlas regularmente cada semana, chequear por posibles bichitos raros o alguna mancha rara y acolchar la base de las plantas para mantener la humedad, las berenjenas no necesitan demasiado cuidado.

Cosecha

Las berenjenas no se hacen esperar desde que las flores se hayan polinizado pero hay que tenerles paciencia porque verlas crecer tan lentamente puede ser enervante. Realmente no hay una señal clara para saber cuál es el momento perfecto de la cosecha, tal vez el mejor momento es cuando han alcanzado el tamaño esperado, el vegetal es firme al tacto y la piel es aún brillante y sedosa.



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