Cómo Cultivar Romero

Cómo Cultivar Romero

Aún no logro entender cómo es que fui capaz de vivir mi vida sin cultivar esta hermosa y deliciosa hierba!. Cómo es posible que por tantos años yo haya comprado kilos enteros de romero pudiendo producirlo en mi propia casa!

Hace dos años corregí este fatal error y creo que para donde quiera que yo me vaya, mi planta de romero se va conmigo. Incluso hasta el fin del mundo.

Fácil de cultivar. Hermosa. Extremadamente aromática. Gastronómicamente útil y por si fuera poco, perenne. Qué más se le puede pedir a una planta?

El romero no sobreviviría estando expuesta al frío invernal de este lado del mundo pero a mí sólo me basta ponerla en una matera y protegerla dentro de mi casa hasta que la primavera vuelva a atemperar la huerta. Para quienes tienen la fortuna de vivir en climas más cálidos, se pueden dar el lujo de tenerla para siempre en el jardín como contorno de alguna cama de vegetales y flores o en una matera, adornando –y aromatizando- la entrada de la casa.

Siembra

Yo he tenido mejores resultados sembrando semillas que reproduciéndola por brotes. Al sembrar las semillas en casa, me aseguro de que la habitación esté por lo menos a unos 18°C de temperatura y que el sustrato esté húmedo, no mojado.

En estas condiciones, las semillas germinan en aproximadamente 8 días y de ahí en adelante, la clave es mantener un nivel bajo de humedad ya que esta planta detesta el exceso de agua.

Crecimiento

Yo siempre muevo mis plantulitas a la huerta cuando la primavera ya está bien avanzada y la temperatura ambiente nocturna supera los 10°C. Vale la pena escoger un área soleada y con un suelo bien drenado ya que, como les mencioné anteriormente, el romero no tolera el exceso de humedad. La planta que yo conservo dentro de mi casa durante el invierno sobrevive perfectamente cerca de una de mis grandes ventanas y, aunque no le da mucho el sol en esa época, creo que a estas alturas, ya se ha adaptado y ha aprendido a sobrevivir con poca luz.

Cosecha

Luego del trasplante, lo que queda es verlas crecer y disfrutar su delicioso aroma en la cocina. Las hojas filamentosas del romero –o las agujas, como suelo llamarlas- se pueden usar frescas, acabadas de cortar de la planta o si se prefieren secas, se arma un ramillete con ellas, se cuelga hacia abajo y se dejan secar en un sitio fresco, seco, con buena ventilación y lejos de la luz solar directa.

Las agujas están completamente secas cuando, al tratar de doblarlas se rompen inmediatamente y se sienten crujientes al tacto. En ese momento se pueden guardar en un frasco de vidrio seco y bien sellado para continuar usándolas en nuestras recetas preferidas, especialmente carnes, pollo, pavo, pescados o papas al horno. Yummy!



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